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EXPOSICIÓN
 
 
 
 

 
Claudio Bonichi
Del 8 de noviembre al 15 de Diciembre de 2001
 

A lo lejos vislumbramos a un viajero errante que llega a una isla, la isla de Procida. Una gran masa rocosa que se eleva en el medio del mar Tirreno. El viajero lleva consigo los objetos que ha amado, las máscaras detrás de las que se esconde. Como Ulises de regreso a su tierra, después de un viaje pletórico de aventuras y triunfos, y a la vez una travesía hacía su propio conocimiento íntimo, despojado de todo. Tan solo con la memoria y los recuerdos se construye uno a sí mismo. El viajero avanza para terminar solo delante de un espejo. En la isla, teatro mítico de su ficción, encuentra un elemento insólito, un pequeño frontón neoclásico que corona un pabellón de caza borbónico, y que se convierte en el instrumento evocador de su representación existencial.

El "Teatro della Memoria". Esta gran pintura vendría a ser el centro del discurso de la exposición de Claudio Bonichi, el viajero. Sobre la tela aparecen objetos que pertenecen a la memoria del artista. El frontón situado en medio del lienzo nos sugiere el pasado, sus grietas, el rojo pompeyano, huellas de un arcano que se desmorona. Pequeño teatro también que nos enmarca la naturalidad. El resto de objetos se repiten a lo largo de la muestra, emigran de un cuadro a otro, como los recuerdos de la mente. La exposición se articula así como un inmenso cuadro hecho de pequeños fragmentos.

Frutos en estado de plenitud o en descomposición, flores mustias, elementos que se reiteran con insistencia sugiriendo un sentido de Vanitas, conciencia del tiempo que avanza, la belleza que se marchita, lo efímero de la vida. Sus juguetes de infancia, evocando su niñez en casa de sus abuelos en el Piamonte. La máscara y la modelo, que a menudo parecen juntas, el cuerpo desnudo sensual y pagano y a la vez frágil y vulnerable. La máscara como escudo defensivo. Y el espejo como la máscara de la realidad, imagen ilusoria en la que ya no existe la materia.

El amor que siente Claudio Bonichi por los objetos le acerca a la pintura antigua y a las naturalezas muertas barrocas, aunque desde otro ángulo. En el viejo arte, el objeto aparece despojado de cualquier implicación personal, se reduce a pericia téncica, pero en las obras de Bonichi encontramos un profundo deseo, el artista se emociona ante la mujer desnuda, la rosa marchita, el cardo seco, anhela implicarse en ellos.

Y el enorme vacío de sus telas. Bonichi en ese sentido se reconoce en artistas de vanguardia como Mondrian o Fontana, creadores de una realidad artificial que se explica dentro de su propia pintura. En Mondrian el equilibrio viene creado por el color y el no color, la línea recta y la horizontal. En Fontana lo encontramos entre el corte y el fondo de la tela. En Bonichi el objeto acentúa el vacío circundante y su posición e el cuadro crea el equilibrio. Dice: "Lo que me aterra es la ausencia inherente en lo que está vivo, aquello que de improviso puede desaparecer. Cuando pinto una naturaleza muerta no hago más que describir el paso del tiempo. Y este vacío que acecha constante podría construir la premonición de la definitiva ausencia".

El viaje termina y el viajero se aleja de su teatro llevándose consigo su memoria y sus nuevos recuerdos fijados en telas. En ellos encontramos pinceladas de su destino, de su autorretrato. Y es que la manzana o la rosa envueltas en un mar de niebla podrían ser el propio artista, o Ulises. Y ambos podrían desvanecerse convertidos simplemente en otro episodio de sus odiseas.

Violant Porcel


La mela d'oro
Óleo sobre tela,
80 x 100 cm, 2001
 
La bottiglia verde
Óleo sobre tela,
35 x 50 cm, 2001
 
Scomposizione
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2001
 
Natura morta con paesaggio
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2001
 
Limone in fiore
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2001
 
Il geranio rosso
Óleo sobre tela,
50 x 60 cm, 2000
 
Pesche rubate
Óleo sobre tela,
35 x 50 cm, 2001
 
Frutta allo specchio
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2001
 
Resti romani
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2001
 
Via centane
Óleo sobre tela,
50 x 60 cm, 2001
 

CATÁLOGO DE LA GALERÍA JUAN GRIS
Con motivo de la inauguración de cada exposición se edita un catálogo donde se recogen algunas de las obras expuestas. Extensión: 14 páginas. Todo a color excepto portada y contraportada.

En cada catálogo hay un texto de introducción escrito unas veces por el pintor, y otras veces por prestigiosos críticos de arte e historiadores.

Puede adquirir el catálogo de forma gratuita visitando la galería, o bien, puede recibirlo en su domicilio, enviando en un sobre su dirección, datos personales a la dirección: Calle Villanueva 22, 28001, Madrid, España. Lo recibirá contrareembolso en su domicilio

 
 
La Ragazza e la maschera nera
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2000
 
Studio di Luci "Il Mattino"
Óleo sobre tela,
40 x 30 cm, 2000
 
La passeggiata
Óleo sobre tela,
35 x 50 cm, 2000
 
Il Fiore del Pergolato
Óleo sobre tela,
50 x 60 cm, 2000
 
Estate
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2000
 

Maschera Veneziana
Óleo sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001

 
Maschera siracusana
Óleo sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001
 
Natura morta con fichi neri
Óleo sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001
 
Bambola
Óleo sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001
 
Pmodori di capri
Óleo sobre tela,
50 x 70 cm, 2001