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A lo lejos vislumbramos a un viajero errante que llega a una isla,
la isla de Procida. Una gran masa rocosa que se eleva en el medio
del mar Tirreno. El viajero lleva consigo los objetos que ha amado,
las máscaras detrás de las que se esconde. Como Ulises de regreso
a su tierra, después de un viaje pletórico de aventuras y triunfos,
y a la vez una travesía hacía su propio conocimiento íntimo, despojado
de todo. Tan solo con la memoria y los recuerdos se construye uno
a sí mismo. El viajero avanza para terminar solo delante de un espejo.
En la isla, teatro mítico de su ficción, encuentra un elemento insólito,
un pequeño frontón neoclásico que corona un pabellón de caza borbónico,
y que se convierte en el instrumento evocador de su representación
existencial.
El "Teatro della Memoria". Esta gran pintura
vendría a ser el centro del discurso de la exposición de Claudio
Bonichi, el viajero. Sobre la tela aparecen objetos que pertenecen
a la memoria del artista. El frontón situado en medio del lienzo
nos sugiere el pasado, sus grietas, el rojo pompeyano, huellas de
un arcano que se desmorona. Pequeño teatro también que nos enmarca
la naturalidad. El resto de objetos se repiten a lo largo de la
muestra, emigran de un cuadro a otro, como los recuerdos de la mente.
La exposición se articula así como un inmenso cuadro hecho de pequeños
fragmentos.
Frutos en estado de plenitud o en descomposición, flores mustias,
elementos que se reiteran con insistencia sugiriendo un sentido
de Vanitas, conciencia del tiempo que avanza, la belleza que se
marchita, lo efímero de la vida. Sus juguetes de infancia, evocando
su niñez en casa de sus abuelos en el Piamonte. La máscara y la
modelo, que a menudo parecen juntas, el cuerpo desnudo sensual y
pagano y a la vez frágil y vulnerable. La máscara como escudo defensivo.
Y el espejo como la máscara de la realidad, imagen ilusoria en la
que ya no existe la materia.
El amor que siente Claudio Bonichi por los objetos le acerca a la
pintura antigua y a las naturalezas muertas barrocas, aunque desde
otro ángulo. En el viejo arte, el objeto aparece despojado de cualquier
implicación personal, se reduce a pericia téncica, pero en las obras
de Bonichi encontramos un profundo deseo, el artista se emociona
ante la mujer desnuda, la rosa marchita, el cardo seco, anhela implicarse
en ellos.
Y el enorme vacío de sus telas. Bonichi en ese sentido se reconoce
en artistas de vanguardia como Mondrian o Fontana, creadores de
una realidad artificial que se explica dentro de su propia pintura.
En Mondrian el equilibrio viene creado por el color y el no color,
la línea recta y la horizontal. En Fontana lo encontramos entre
el corte y el fondo de la tela. En Bonichi el objeto acentúa el
vacío circundante y su posición e el cuadro crea el equilibrio.
Dice: "Lo que me aterra es la ausencia inherente en lo que está
vivo, aquello que de improviso puede desaparecer. Cuando pinto una
naturaleza muerta no hago más que describir el paso del tiempo.
Y este vacío que acecha constante podría construir la premonición
de la definitiva ausencia".
El viaje termina y el viajero se aleja de su teatro llevándose consigo
su memoria y sus nuevos recuerdos fijados en telas. En ellos encontramos
pinceladas de su destino, de su autorretrato. Y es que la manzana
o la rosa envueltas en un mar de niebla podrían ser el propio artista,
o Ulises. Y ambos podrían desvanecerse convertidos simplemente en
otro episodio de sus odiseas.
Violant Porcel
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La
mela d'oro
Óleo
sobre tela,
80 x 100 cm, 2001 |
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La
bottiglia verde
Óleo
sobre tela,
35 x 50 cm, 2001 |
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Scomposizione
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2001 |
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Natura
morta con paesaggio
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2001 |
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Limone
in fiore
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2001 |
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Il
geranio rosso
Óleo
sobre tela,
50 x 60 cm, 2000 |
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Pesche
rubate
Óleo sobre tela,
35 x 50 cm, 2001 |
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Frutta
allo specchio
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2001 |
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Resti
romani
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2001 |
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Via
centane
Óleo
sobre tela,
50 x 60 cm, 2001 |
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CATÁLOGO
DE LA GALERÍA JUAN GRIS
Con motivo de la inauguración de cada exposición se edita
un catálogo donde se recogen algunas de las obras expuestas.
Extensión: 14 páginas. Todo a color excepto portada y contraportada.
En cada catálogo hay un texto de introducción escrito unas
veces por el pintor, y otras veces por prestigiosos críticos
de arte e historiadores.
Puede adquirir el catálogo de forma gratuita visitando la
galería, o bien, puede recibirlo en su domicilio, enviando
en un sobre su dirección, datos personales a la dirección:
Calle Villanueva 22, 28001, Madrid, España. Lo recibirá contrareembolso
en su domicilio
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La
Ragazza e la maschera nera
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2000 |
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Studio
di Luci "Il Mattino"
Óleo
sobre tela,
40 x 30 cm, 2000 |
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La
passeggiata
Óleo
sobre tela,
35 x 50 cm, 2000 |
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Il
Fiore del Pergolato
Óleo
sobre tela,
50 x 60 cm, 2000 |
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Estate
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2000 |
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Maschera
Veneziana
Óleo
sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001 |
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Maschera
siracusana
Óleo
sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001 |
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Natura
morta con fichi neri
Óleo
sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001 |
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Bambola
Óleo
sobre tela,
22,5 x 70 cm, 2001 |
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Pmodori
di capri
Óleo
sobre tela,
50 x 70 cm, 2001 |
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