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EXPOSICIÓN
 
 
 


Salvador Soria
Del 25 de septiembre al 25 de octubre de 2003



Una meditación sobre el hombre y el tiempo
Juan Ángel Blanco Carrascosa

La obra artística de Salvador Soria nos sitúa ante una de las cuestiones de mayor trascendencia que se puede elegir de su significativa aportación al ámbito de la creación plástica: el hecho de la dimensión temporal y no sólo espacial de su obra.

Porque los elementos materiales componentes de sus estructuras pictóricas hacen referencia a hechos acaecidos en el tiempo. Ahora bien, conviene precisar de qué tipo de "tiempo". Salvador Soria "interpreta" un tiempo no concreto en cuanto a pasado 0 futuro. Sus "Integraciones" "sellan" -por así decirlo- hechos ocurridos en un tiempo no determinado, que marcan una realidad. Se trata de un tiempo humanizado, vivencia¡, más psicológico que cronológico. Perspectiva temporal desde el estrato de la emotividad.

Esta dimensión temporal de la obra artística de Salvador Soria la ha sabido apreciar Ernesto Contreras, subrayando que se ha producido "...una integración no sólo matérica, sino también estructural y hasta histórica". Historia que se reconstruye desde el presente, mirando desde el hoy vivencial hacia la memoria personal y colectiva. Indagación temporal que procede a una reconstrucción de estratos del pasado, no metafísicos sino concretos, en una dirección convergente hacia un espacio también determinado. Reinterpretación personalizada del mundo, tomando como elementos conformantes, vestigios del discurrir histórico.

Abundando sobre este tema, Rubén Vela ya incidía en la nota distintiva, temporal y humana, de esta obra artística, haciendo observación de que la materia empleada no constituía exclusivamente una finalidad pictórica: "(la materia) es una 'determinación' del objeto, sujeta por lo tanto a contingencia. Sujeta, por lo tanto, al tiempo. El tiempo permanece en ella, la hace de cierto modo humana, porque es siempre el hombre el que establece -en nuestro mundo- el contacto con las cosas". Y aún decía más, hurgando en este rasgo fundamental de la poética de nuestro artista: "Para Soria, todas las cosas siguen la trayectoria del hombre. Se comunican con él, viven con él, envejecen con él, se oxidan con él. Y mueren, como todas las cosas morirán cuando se pierda el contacto con el hombre, cuando dejen de pertenecer al hombre".

La materia, pues, en la obra de Salvador Soria, está repleta de connotaciones humanas. Partiendo de la situación actual del hombre reconstruye la memoria -y el sueño, el deseo- del hombre. Sus "integraciones" aspiran a "integrar" también el Yo con el Mundo, el Hombre con la Historia.

Salvador Soria es, sin duda, uno de los artistas que más han contribuído a dignificar y consolidar la producción artística española de la Postguerra. Y esto se puede afirmar por unas razones no sujetas a la controversia: por la ejemplar cohesión de sus evoluciones, por lo peculiar e indivi dualizado de sus imágenes, por lo singular de sus técnicas y por el significado de sus métodos operativos". Estas aseveraciones de Vicente Aguilera Cerni, rotundas y diáfanas, destacan la importancia y la significación históricas de Salvador Soria en elcontexto de nuestra renovación plástica. Ésta, iniciada generacionalmente en los años cincuenta, supuso que un conjunto de artistas, a través de sus respectivos lenguajes, provocaran un sustancial viraje a la trayectoria artística heredada de sus inmediatos predecesores, convirtiéndose así en una alternativa cualitativamente distinta a la de los continuadores de la tradición académica. Artistas -entre los que figura de manera sobradamente merecida Salvador Soria- que, orientándose hacia la conexión con el arte nuevo, cambiaron el signo estético del arte en nuestro país, tras haber llevado a cabo personales replanteamientos de las inexcusables relaciones existentes entre espacio, forma y superficie.

En este contexto, la obra sobre la que hemos venido reflexionando ha supuesto toda una lección de enfrentamiento -y feliz resolución- con la doble problemática de las formas y de la materia. Desdeñando el proceso de imitación, se encarriló por la difícil senda del descubrimiento para ir perfilando, en una congruente evolución, la contínua renovación de una obra que portaba en sí el ansia de la unidad. Este aspecto lo ha sabido apreciar )osé Corredor Matheos, al indicar que "... al buscar en su obra la integración, Soria, muy consciente de los problemas reales, trata de reconstruir alguna perdida unidad...". Una obra de difícil encasillamiento por su afortunada heterodoxia respecto a la canónica al uso. Autocrítica, exigente, madura, sobria, ética... Reductora de la antítesis complejidad/simplicidad, proceso/contraste y disconformidad/temporalidad. Y sabedora de su vocación social, pues como dice el propio Salvador Soria, "el arte, si es sincero, será siempre el reflejo de unas vivencias al servicio de la colectividad".

Pero la obra de las "Integraciones" no está concluída. Con una actitud de contínua superación, Salvador Soria investiga sin cesar nuevas variantes que confieren evolución a esta obra de firmes pilares axiológicos y deseo de cosmovisión. Desde 1983 ha incorporado el color -óleo- a sus cuadros, con intención de transmitir un mayor lirismo. Cromatismo -su gran preocupación- éste, que se suma al implícito cromatismo de sus oxidaciones y herrumbres, planchas metálicas, clavos y tejidos, con los que ha conseguido asperezas y porosidades, brillos y suavidades. Últimamente sus cañamazos metálicos -imantadores que son tanto de la visión como del tacto- se nos ofrecen con una mayor síntesis compositiva, sin que ello suponga merma de su potencia comunicativa. Se trata de una novedosa aplicación de su principio de integralidad entre materia y color. Utilización del color como un elemento más de integración en la obra.

Una obra que sigue su curso creativo, asociando y ensamblando elementos nuevos con corrompidos o de desecho, y que, elaborada con una emotividad controlada, const.ituye todo un paradigma de sintonía entre arte y vida, que se nos ofrece desde la introspección y la meditación antropológica y existencial.


Integración de lo destruido 02-C
Técnica mixta/tabla
44 x 35 cm.
2002



Integración de lo destruido 03-E
Técnica mixta/tabla
44 x 95 cm.
2003



Integración de lo destruido 93-A
Técnica mixta/tabla
184 x 122 cm.
1993



Integración de lo destruido 93-B
Técnica mixta/tabla
200 x 122 cm.
1993



Integracíón de lo destruido 93-C
Técnica mixta/tabla
184 x 122 cm.
1993



Integracíón de lo destruido 01-H
Técnica mixta/tabla
73 x 54 cm.
2001



Integracíón de lo destruido 02-D
Técnica mixta/tabla
73 x 50 cm.
2002



Integracíón de lo destruido 02-L
Técnica mixta/tabla
91 x 65 cm.
2002



Integracíón de lo destruido 02-S
Técnica mixta/tabla
92 x 65 cm.
2002



Integracíón de lo destruido 03-B
Técnica mixta/tabla
60 x 44 cm.
2003



Integracíón de lo destruido 02-H
Técnica mixta/tabla
60 x 44 cm.
2002



Integracíón de lo destruido 02-L
Técnica mixta/tabla
91 x 65 cm.
2002