Saura - Pinturas
Exposición conjunta en Juan Gris y Rayuela
Del 5 de octubre al 2 de diciembre de 2006
ANTONIO SAURA Huesca 1930 - Madrid 1998
De formación autodidacta, muestra una clara vocación por la literatura desde muy joven y comienza a pintar durante una larga enfermedad en 1947. Aragonés como Buñuel, pronto descubre la función de la crueldad y la ironía destructora en el intento de soportar lo real. Inicialmente atraído por el Surrealismo, donde presiente unos modos de expresión capaces de oponerse a la censura sociopolítica, sus primeras obras son visiones fantásticas de un mundo onírico y cósmico (series Constelaciones, Pinturas muertas, Rayogramas). En esos años, Saura vive entre Cuenca y Madrid y organiza exposiciones como la de “Arte Fantástico” en la galería Clan de Madrid (1953.
En su primer viaje a París, en 1953, entra en contacto con los surrealistas, pero pronto se distancia de esta tendencia para inclinarse por el informalismo, que conoce en la obra de los franceses Wols, Dubuffet, Hantaï y en las teorías del crítico Tapié, y por el action painting norteamericano. Su Serie castellana de 1954, marcó la transición entre su abstracción gestual y la irrupción progresiva de elementos figurativos, con personajes que aparecen como imágenes desgarradas. Cuando expone en Madrid a su regreso, en 1956, su obra es ya radicalmente informalista, gestual y matérica. En 1957 funda el grupo El Paso junto a Millares, Canogar, Rivera, y otros, en el que define su propia vía en el seno de la estética informal: su registro es el de lo pulsional y convulsivo, la belleza latente de la obscenidad, la convicción del gesto y la tensión como metonimias del artista que se enfrenta al mundo. Realiza entonces sus Damas, Retratos imaginarios y Crucifixiones. Reduciendo su gama cromática a negros y blancos, presenta sus violentas figuras de trazos fuertemente expresivos, creando obras que enlazan con la tradición pictórica española del barroco por su austeridad cromática y su sentido expresivo. La figura central de sus cuadros es el hombre sometid por el artista a una feroz crítica moral. Desde 1960 trabajó el grabado y formó parte de Estampa Popular, llegando a dejar temporalmente la pintura de caballete para dedicarse a la obra gráfica y el dibujo. El papel fue el soporte empleado en sus series Superposiciones y Transformaciones, y, sobre madera, realizó Rompecabezas y Trampantojos.
En su obra, a partir de los sesenta, recurre a temas que describen diferentes facetas de la violencia. Así, pasa de lo particular a lo general (retratos y vistas de “muchedumbres”), de la cita al arquetipo (el perro de Goya, los retratos de Dora Maar pintados por Picasso), de la referencia irónica a la vehemente insurrección (los retratos de Felipe II de Velázquez, las Crucifixiones). Con una paleta restringida (negro, marrón y blanco), pero variando los formatos de sus composiciones como otros tantos ángulos de ataque, masacra cualquier figura, o más bien, no la elabora sino para destruirla y conservar sus ruinas. Este arrebato, que simplifica las formas y que puede enterrarlas bajo esquemas geométricos, se niega al gesto puramente abstracto; en ciertas series se apoya en fotografías para llevar a cabo su trabajo de protesta -y así este nuevo anclaje en lo visual le permite dejar de lado cualquier tentación por la retórica o lo decorativo, expresando su cólera con mayor radicalidad. A lo largo de su trayectoria artística realizó numerosas ilustraciones para libros desde poesía contemporánea a “El Quijote”. Entre los importantes galardones que obtuvo destacan el Premio Guggenheim (1960), el Premio Carnegie (1964), la Medalla de Oro a las Bellas Artes (1982) y el Premio Nacional de Artes Plásticas 1980). |
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Perro de Goya
Téc. mixta/cartón
22 x 32,5 cm.
1992
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El Perro de Goya
Téc. mixta/cartón
23,5 x 30 cm.
1992
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Serie Nulla Dies Sine Linea
Interpretación del artículo publicado en el diario El País, el martes 5 de abril de 1994
Téc. mixta/papel
41 x 31 cm.
1994
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Perro de Goya
Téc. mixta/papel
41 x 31 cm.
1994
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Retrato imaginario
Téc. mixta/papel
41 x 30 cm.
1996
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Retrato de Dora Maar
Óleo/lienzo
130 x 97 cm.
1983
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